miércoles, 14 de noviembre de 2012

En Tránsito



 En Tránsito

Somos estrellas fugaces,
aves migratorias, espejismos…

Y nuestros pensamientos
son como un atlas
donde ubicamos
todo lo querido.

Transitorias las tierras,
las memorias,
nuestra euforia,
las raíces…

Nuestros cuerpos
y sus sombras.

Transitorias
todas las palabras
que se dicen.

Mas somos
polvo estelar,
esencialmente divinos.
Inmortal entre lo mortal,
en tránsito continuo…

martes, 13 de noviembre de 2012

Arde el Mal



 










 Arde el Mal


¿No es acaso esta vida,
un déjà vu,
los errores y proezas
actos reciclados…?

¿Arde el mal
            sobre el bien?
Un panal de abejas
se consume en llamas.

Proporcionalmente
todo es lo mismo.
Sólo más bocas que alimentar
            y menos cinismo.

Una cabra
eructa dioses
en las montañas.

Suspiros blancos
caen de los cielos
en un suspiro…

Y nos damos cuenta
que todo es único,
            irrepetible…
Tal vez parecido,
pero nunca igual.

La cabra entonces
se come
los copos de nieve blanca
y los dioses a la cabra.

Y la miel del panal
calma el fuego.

Bosque tropicales
se regeneran en clorofila.

Proporcionalmente
todo es lo mismo…
           
            Sólo sí lo permitimos.

lunes, 12 de noviembre de 2012

¡Canguil o cabritas para mí! ¿Poporopo o cotufas para ti?


http://npaper-wehaa.com/elplaneta#2012/11/02/?article=1724820



¡Canguil o cabritas para mí! ¿Poporopo o cotufas para ti?

No faltan las anécdotas de alguien que se mete en enredos por querer comer algo que en su patria lleva un nombre pero que dónde está visitando es completamente otra cosa. La diversidad de comidas así como de palabras para nombrar ciertos alimentos en Latinoamérica es increíble. Me acuerdo de esto porque en el Ecuador para el dos de noviembre preparamos algunos platos típicos y mientras le trataba de explicar a unos amigos sobre las “guaguas de pan” también me tocó aclararle “mi significado” de “guagua” a una amiga caribeña, que cuando escuchó esta palabra enseguida pensó en un autobús.

En Ecuador, Perú, Bolivia y algunas regiones de Colombia y Argentina el término “guagua de pan” se utiliza para describir unas hogazas o panes de trigo en forma de niño pequeño, adornados y a veces rellenos con dulce que se elaboran y se consumen por las tradiciones ancestrales andinas del día de los muertos. La palabra “guagua” en Sudamérica viene del quichua o quechua y significa niño pequeño o infante. ¡Para mí un guagua es quien va dentro del autobús, y no el autobús! En Ecuador junto con las guaguas de pan también preparamos la “colada morada”, que es una bebida típica a base de harina de maíz negro y frutas como la naranjilla, el babaco, la piña, la mora, las frutillas y los mortiños. Estos últimos son arándanos silvestre andinos, y por lo tanto una de esas palabras solamente usadas en la zona y que muchos extranjeros desconocen. 

Un tipo de comida difundida en Latinoamérica que tiene una gran variedad de nombres es la roseta de maíz, que usualmente se conoce con palabras regionales o indígenas. Aquí hay una lista para que vean la versatilidad de nombres que tiene el “pop-corn” en nuestros países:

Argentina: rositas y pochoclo
Belice: poporocho
Bolivia: pipoca y pororó
Brasil: pipoca
Chile: cabritas, palomitas, y pop-corn.
Colombia: crispetas, palomitas de maíz, cotufa, maíz tote o pira
Costa Rica: palomitas de maíz o palomitas
Cuba: rositas de maíz
Ecuador: canguil
El Salvador: palomitas de maíz y popcorn
España: palomitas
Guatemala: poporopo
Honduras, México y Nicaragua: palomitas de maíz
Paraguay: pororó
Panamá: millo, popcorn, palomitas de maíz
Perú: canchita, popcorn y pocor
Puerto Rico: popcorn, poscon
República Dominicana: palomitas de maíz, cocaleca y rositas de maíz
Uruguay: pop y pororó
Venezuela:
cotufas 

Hay varios alimentos y platillos que tienen distintos nombres. En varios países los plátanos verdes fritos se llaman “patacones” mientras que en otros “tostones”. La papaya es una fruta en muchos lugares, mientras en que Cuba el término tiene otro significado. Una de las mejores formas de aprender sobre nuestra diversidad cultural, gastronómica y lingüística es conversando con extranjeros, leyendo, o visitando ferias gastronómicas o restaurantes para disfrutar lo que ofrecen.

La primera vez que leí “ropa vieja” en un menú me sorprendí, pero ahora sé que este es un delicioso plato de carne mechada, sin una fibra de textil, famoso en Cuba y Puerto Rico pero originario de España. Desde el nombre de lo que se come hasta lo que uno lleva a su boca puede llegar a ser interesante como es el caso de las “hormigas culonas”, consideradas un manjar de la cocina colombiana. Para atreverse a comer este plato hay que ser audaz, pero hay que ser más audaz aún, y estar listo para cualquier enredo, si uno vive en este mundo tan diverso sin tratar de aprender un poco más sobre otras culturas, su gastronomía, sus diferencias lingüísticas y sociales. Así que a probar cosas nuevas y ¡buen provecho!

Monstruos del Consumismo

                                                             Monstruos del Consumismo




Vivimos en una cultura de consumismo, servicio rápido, y productos desechables; para contrarrestar los daños se recomienda no botar basura y reciclar todo lo que se puede, dos cosas básicas donde muchos todavía fallamos. También se promueve reusar las cosas o darles una segunda o tercera función, algo que a la larga causa menor daño en nuestro ambiente si se hace de forma educada e inteligente.
Es sencillo acostumbrarse a un estilo de vida de consumo y desperdicio, y este es un grave problema si consideramos que somos siete billones de personas viviendo en el planeta y cada vez tenemos menos recursos, más basura que se demora décadas en descomponer y que contamina terriblemente el aire, la tierra, y el agua. Lo mejor sería reducir nuestro consumo de cosas, pero esto aparentemente es lo más difícil de hacer.

A veces veo basureros en las calles y me impresiona la cantidad de desperdicios, cajas, fundas, restos de comida y basura que hay. Me pregunto cómo contaminamos tanto y la realidad es que en promedio cada persona produce un kilo de basura al día. Somos monstruos del consumismo.
El pedazo de chicle que “inocentemente” botamos en la calle ensucia y causa la muerte de aves que lo comen por error. Y ni hablar de la basura que la gente deliberadamente bota a las calles, no sólo se ve mal y ensucia, pero también contamina por los químicos y colorantes que tiene, y causa también la muerte de animales. Esto tiene que parar ya.

Aunque sé que no podemos vivir en austeridad absoluta hay muchas cosas que podemos hacer para reducir nuestro impacto en el ecosistema, como:

1) Evitar el consumo innecesario de cosas. Comprar por comprar es antiecológico.
2) Antes de botar cualquier cosa a la basura pensemos si se puede reutilizar, reciclar, reparar profesionalmente, o si puede ser útil para otra persona.
3) Apagar las luces innecesarias y desconectar los aparatos eléctricos cuando no están funcionando.
4) Abrigarse en el invierno en lugar de subir la calefacción, así nos mantendremos calientes de forma económica y conservaremos recursos.
5) Evitar las fundas plásticas, bebidas en lata, pilas desechables, ya que contaminan mucho y existen mejores alternativas.
6) Optar por bombillos de bajo consumo, son más caros que los normales, pero duran hasta 8 veces más y usan menos energía para dar la misma cantidad de luz.
7) Caminar, andar en bicicleta, tomar transporte público, o compartir el coche cuando se pueda.
8) Evitar la comida rápida o precocinada que contiene aditivos y viene sobre-empacada. Procura consumir alimentos frescos, de temporada y producción local.
9) No botar medicamentos caducados a la basura ni al desagüe. Llévalos a la farmacia donde los desecharán correctamente.
10) Recoger los desechos de las mascotas, son una fuente de propagación de enfermedades, contaminación visual y contaminación aeróbica.

Si hacemos las cosas sin preocuparnos del impacto que causamos al ecosistema y de que el daño es a veces irreversible, entonces más temprano que tarde seguiremos pagando las consecuencias. Por el momento enfermedades como el asma, ceguera, autismo y cáncer de piel se atribuyen a factores ambientales. Mientras más consumimos y contaminamos más rápidamente se deterioran nuestra calidad de vida y salud, sin mencionar la de todas las criaturas en este planeta. Si seguimos así nuestros hijos o nietos sufrirán con creces exponiéndose a nuevas enfermedades causadas por agentes contaminantes producto de nuestra negligencia.
Hacer todo en la lista anterior puede ser difícil pero adoptar algunos cambios o implementarlos más seguido tendrán un impacto positivo en nuestro medio ambiente, nuestras vidas y las vidas de generaciones futuras. El momento de este cambio es ahora, no mañana.

Los Fantasmas de lo Políticamente Correcto y Otras Frivolidades

 

Los Fantasmas de lo Políticamente Correcto y Otras Frivolidades

El derecho a la libertad de expresión es una de las cosas más importantes que tenemos como seres humanos, sin embargo a veces se nos olvida que este derecho puede y debe existir en ambas partes y todos los aspectos de la comunicación humana, no solamente en uno. Además hay que considerar que el derecho a la libertad de expresión no sólo se manifiesta en lo que decimos o pensamos, entre otras cosas, sino también en lo que escogemos vestir... incluso en Halloween.
A finales de octubre, aquí en los Estados Unidos, se escucha mucho hablar de que si un determinado disfraz es “políticamente correcto” o “incorrecto”. Esa frase sufre un desgaste inmenso ya que mucha gente considera que algunos disfraces no son adecuados y pueden resultar ofensivos para otras personas. El año pasado uno de los casos más conocidos de “political correctness” (algo políticamente correcto) fue cuando un grupo de estudiantes de la Universidad de Ohio promovió una campaña que mostraba jóvenes de diferentes culturas sujetando una foto de alguien (de otra cultura) disfrazado de geisha, mexicano, árabe y africano junto a un texto en inglés que traducido diría: “Nosotros somos una cultura. No un disfraz”. Más abajo se leía: “Este no es quien yo soy. Esto no está bien”.

La campaña se propagó gracias al esfuerzo grupal y a medios sociales, pero superó toda expectativa cuando Time Magazine, CNN, ABC News y el Huffington Post dieron cobertura a la iniciativa. Lo que sucedió después fue que la campaña y sus organizadores recibieron más críticas que apoyo. Miles de personas se molestaron y cuestionaron hasta dónde pueden llegar a aterrorizar los fantasmas de lo “políticamente correcto”. Lo cierto es que imágenes de esa iniciativa todavía circulan por Facebook, y que en este Halloween no van a faltar las geishas, gitanos, indios, actores, políticos y pordioseros de todas razas y culturas.
Mucha gente espera no ser juzgada y defiende su derecho a disfrazarse de lo que quiere, pero a la vez critica a los que lo critican, y se olvida que esa gente también tiene derecho a expresar su opinión y así se forma un círculo vicioso. Mucha gente señaló que el grupo de Ohio debió considerar también ofensivos los disfraces de “enfermeras sexis y vagabundos blancos” porque denigran a las mujeres y a la gente blanca pobre. Otros discutieron que deberíamos preocuparnos del sexismo y pobreza existentes en vez de criticar frivolidades, y allí hay mucho de verdad.
Aquí por lo menos tenemos derecho a defender lo que creemos, a criticar lo que encontramos mal, a celebrar o no fiestas. No olvidemos eso, que por lo menos tenemos derechos, y recordemos también que se necesita sentido común y tolerancia para todo, incluso para escoger disfraces. Pensemos también que el momento en el que perdamos el derecho de ser ofendidos y de ofender, va a ser el comienzo de la pérdida de todas nuestras libertades.
¿No somos acaso afortunados de elegir celebrar o no Halloween, de comer dulces, de escoger el disfraz que vestiremos, de tener libertad de expresión? Se nos olvida lo más importante: nosotros tenemos la suerte de celebrar mientras muchos están en guerra, de comer dulces mientras otros mueren de hambre, de escoger disfraces mientras muchos no tienen con que vestirse. Nosotros tenemos la suerte de poder expresarnos sin miedo, mientras otras personas no tienen ningún tipo de libertad, son censuradas y viven con verdadero terror, no el “terror” de Halloween. ¡Qué lindo sería ver campañas enfocadas en arreglar los problemas reales del mundo! Y a los medios de comunicación cubriendo esos esfuerzos. ¿No sería eso lo “políticamente correcto” por hacer?

Herencias Genéticas que Podrían Alterarse


Herencias genéticas que podrían alterarse

A principios de Septiembre de 2012 varios científicos de todo el mundo publicaron en un esfuerzo conjunto lo que se conoce como la “Enciclopedia del ADN”, en otras palabras un manual con información para tratar de entender nuestra composición genética y su complejidad. Este increíble esfuerzo de colaboración internacional ha permitido avanzar en un campo que es extremadamente arduo. Para uno que no es científico tratar de entender todo sobre nuestro genoma es bastante difícil, pero sea como sea, algunas de las informaciones más sobresalientes en esta publicación han sido: El entendimiento de la biología de las enfermedades y la función de grandes grupos del genoma humano que actúan controlando lo que algunos genes tienen que hacer y cuándo lo tienen que hacer. En otras palabras, ahora se entiende que una enorme sección de nuestro genoma humano, que anteriormente los científicos consideraban como “relleno o inservible”, es realmente una especie de tablero de control con botones para apagar o prender algunas características de nuestros genes. Cómo se prenden o apagan estas características genéticas no está todavía completamente claro, pero hay algunas ideas y teorías generales.
 
Varios científicos creen que aunque podemos tener tendencia genética a enfermedades, o ser propensos a adquirir ciertas características fisiológicas, hay muchas probabilidades de que nuestro estilo de vida, dieta, y cuidado físico a lo largo de nuestra gestación y vidas impacten de una forma fuerte estos botones para apagar o prender las características de ciertos genes. Por ejemplo, se sabe que los latinos somos propensos a la diabetes, y hay veces que muchos dicen: “Ah, mi papá y mi abuelo tuvieron diabetes, así que yo por seguro la heredaré también”, y así uno se libera de la carga de tener que cuidar su dieta y hacer ejercicio porque se le echa la culpa por completo a la “herencia genética” que creemos que traemos por seguro. Y aunque puede haber algo de verdad en este tipo de pensamiento, con este nuevo descubrimiento de cómo funciona nuestro genoma hay más peso en la influencia que los factores externos pueden tener en nuestros cuerpos y mundo interno, y así en determinar con nuestras acciones si tendremos o “activaremos” la diabetes o no. 

A medida que el tiempo pase tal vez lleguemos a saber con detalle qué es lo que hace que los genes funcionen de la forma que lo hacen, mientras tanto no vale la pena pensar de una forma fatalista o negligente y creer que todo está predeterminado en nuestros cuerpos. Esta noción de que lo que comemos y hacemos impacta como envejeceremos no es nada nueva, pero ahora hay abundante evidencia científica de que podemos alterar el funcionamiento de nuestros genes con el estilo de vida que optemos llevar.

“Ataque de Pánico”


“Ataque de Pánico” y un mes lleno de cine en español

De vez en cuando no hay nada mejor que ver una película, en especial una película en español o con esencia latina. La última película latina que me recomendó medio mundo (al parecer todos la habían visto menos yo) se llama “Nueve Reinas” y la verdad es que fue excelente. La producción, actuación y guión fueron de extrema calidad. A pesar de que no hubo abundantes efectos especiales esta película argentina me entretuvo al máximo y eso que tiene más de una década.

Sin duda muchas películas latinas están al nivel de las mejores producciones de Hollywood. Los latinos sabemos hacer películas entretenidas y producir excelentes trabajos ya sea aquí en los Estados Unidos o en América Latina, con o sin los presupuestos abismales con que cuentan muchos en la industria. Si bien es cierto que hay países latinoamericanos que recién están incursionando en el mundo del cine, hay otras naciones ya expertas como México y Argentina con producciones magistrales. En general la riqueza del argumento y el ingenio de muchas de estas películas latinas superan a los efectos especiales y los años de práctica que tienen otros países produciendo filmes. Al parecer vamos por buen camino.
¿Y cuánto de ese cine latino nos llega a Boston? Para quienes tengan ganas de ver películas en español en Boston durante octubre, les tengo buenas noticias: Existen dos festivales en nuestra ciudad que nos brindarán lo mejor de la cinematografía de habla hispana y portuguesa. 

• El Festival de Cine Iberoamericano de Boston, que comenzó el 2 de Octubre y está en marcha hasta el 30. Con películas, documentales y animaciones de varios países de habla hispana y una película de Brasil. Este festival es gratuito y abierto a todo el público. Visiten iberoamericanfilmfestival.com para más información.

• The Boston Latino International Film Festival, que se llevara a cabo desde el 25 al 28 de Octubre. Traerá 60 películas de 17 países y además contará con alrededor de 15 directores en algunas presentaciones. Visiten bliff.org para más información.

Finalmente quería comentar el caso singular del joven uruguayo, Fede Álvarez, quien logró atraer la atención de productores de Hollywood con un cortometraje que subió a Youtube y que realizó en 2009 con tan sólo $300. Álvarez en una entrevista dijo que subió su corto “Ataque de Pánico” un jueves y que el lunes ya tenía en su correo electrónico lleno de mensajes de productores de Hollywood.

La historia de Álvarez es increíble y de éxito único, pero demuestra que la pasión, dedicación e ingenio que muchos productores y actores latinos tienen los llevan a triunfar en el mundo de la cinematografía. En la actualidad Álvarez trabaja para Ghost House Pictures del conocido Sam Raimi (Spider-Man) y está filmando una nueva versión del clásico de horror “The Evil Dead”, que se estrenará en la primavera del 2013. Hasta entones falta bastante, pero mientras tanto tenemos dos festivales de cine aquí en Boston que nos traen un gran repertorio de producciones en español y que valen la pena ver.